No necesitas permiso para crear
Ya van algunos años desde que decidí exponer mis ideas públicamente a través de este blog y estoy muy agradecido de haberlo hecho, ya que me ha permitido interactuar con un montón de gente con la que comparto los mismos intereses y ha pasado por dificultades similares a las mías.
Muchas de estas interacciones han sido con personas, de todas las edades, que se acercan a mí en busca de consejo, porque tienen alguna duda que necesitan resolver antes de tomar acción.
En estas preguntas hay un patrón que se repite una y otra vez: Las personas ya tienen la respuesta frente a sus narices, una idea que desear ejecutar o un camino que desean tomar, pero solo necesitan que alguien con más de experiencia o autoridad en la materia confirme su decisión para poder actuar.
En otras palabras, están pidiendo permiso para hacer lo que ya saben que deben hacer.
Es natural, desde afuera pareciera que quienes escribimos artículos, hacemos videos o enseñamos algo, somos personas que tenemos todo resuelto, pero no hay nada más lejos de la realidad.
No tengo idea de nada
Un amigo, que está comenzando en el diseño web, el otro día me contaba que tenía mucho miedo a aceptar un proyecto que se le ofrecía, porque no sabía si iba a ser capaz de cumplir con todo lo que el cliente pudiera necesitar.
Me dijo algo como «ojalá yo supiera tantas cosas como tú…» y ahí tuve que pararlo en seco.
¿Acaso tu crees que yo sé de antemano todas las cosas necesarias para cada uno de los proyectos en los que participo?

La verdad es que hoy, con más de 10 años de experiencia en el diseño, todavía soy un completo ignorante. Es cierto que en el camino he aprendido un montón de cosas, pero no estoy ni cerca a saberlo todo.
A estas alturas hay muchas tareas rutinarias del diseño web que se me dan con facilidad, pero cada proyecto tiene sus requerimientos particulares para los cuales es necesario investigar y probar diferentes opciones hasta dar con la más adecuada. Por ejemplo, en un proyecto reciente se requería compartir contenido entre 2 sitios. ¿Sabía como hacerlo? Nop. Había escuchado que algo así se podría conseguir con la nueva Rest API de WordPress, pero no tenía idea de como llevarlo a cabo. Me metí de cabeza en la documentación, aprendí lo necesario y pude salir del paso.
Lo que quiero decir con esto es que no tengo todas las respuestas. Nadie las tiene. Así que si esa es la imagen que tienes de mí, o de cualquier otra persona que admires por publicar contenido en la web, sácatela de la cabeza desde ya.
Hay algo en lo que sí tengo confianza absoluta: mi creatividad. Sea cual sea el dilema en el que me encuentre, sé que siempre se me ocurrirá alguna solución. Puede que no sea la más optimizada técnicamente o la más cercana a las buenas prácticas, pero de alguna forma hallaré una solución.
Por eso mi recomendación es que, en lugar de buscar acumular todo el conocimiento del mundo o tener todas las respuestas antes de que las preguntas aparezcan, lo mejor es trabajar en ejercitar tu creatividad y aprender a confiar en ella.
La gente que admiras no pide permiso
Es lógico salir a buscar consejo de parte de quien admiras. Hoy es más fácil que nunca tener acceso directo a personas relevantes en casi toda disciplina, así que hay que aprovecharlo. Sin embargo, no debes permitir que su consejo (o la ausencia de éste) sea una condicionante para que actúes en lo que tu creas correcto.
¿Te cuento un secreto? Las personas que admiras no llegaron a ser lo que son pidiendo permiso.
Yo no le pedí permiso a nadie para comenzar a compartir mis ideas en un blog, simplemente lo hice y, a causa de ello, hoy hay gente que admira lo que hago. Sergio no pidió permiso para comenzar a compartir sus valores o las experiencias de sus viajes, simplemente lo hizo y hoy un séquito de personas forman parte de su comunidad de nómadas creativos. Marcelo no pidió permiso para crear Grafiscopio, simplemente lo hizo porque le parecía que con de esa forma podría aportar y, gracias a ello, muchos profesionales creativos de Chile se han beneficiado. Joel no pidió permiso para crear la comunidad Open D, Diseño para todos, simplemente lo hizo y, gracias a ello, hoy miles de diseñadores tienen un punto de encuentro. Pablo no pidió permiso a algún gurú de las ferias para profesionalizar la Feria Friki, simplemente lo hizo y, a causa de eso, hoy cientos de pequeñas tiendas están en contacto con un público fiel… Podría seguir todo el día dándote ejemplos de personas que no han pedido permiso.
Si hay algo que quieras hacer o sientas que es correcto hacer, simplemente hazlo. Si tienes dudas, pide consejo, pero confía en ti y sé fiel a tu visión.
Nunca podrás seguir el camino de otra persona
Muchas veces, quienes escriben pidiendo permiso disfrazado de consejo, lo hacen porque quieren seguir el mismo camino que la otra persona ha seguido, pero no se dan cuenta lo imposible que eso resulta.
Piénsalo, es imposible que exista otro @FranciscoAMK (afortunadamente para la raza humana). Quizá haya alguien que pueda imitar la superficie: el diseño del blog, la forma de escribir o la estrategia de marketing para promocionar los cursos; pero nunca podrá imitar la esencia, mi forma de pensar, de sentir o de actuar, porque aquello viene definido por las experiencias personales de mi vida.
No conozco a ningún otro diseñador que haya crecido en La Legua, con padres mayores que el promedio, con 2 hermanas parvularias; que haya tocado batucada cuando adolescente; que haya tenido las mejores notas durante toda su etapa estudantil y, por ello, haya recibido bullying; que se juntara con la gente más extraña (metaleros de vestimenta negra, punkys con pelos de colores, otakus llenos de chapitas y góticos de ojos pintados); que haya estado obsesionado con el dibujo; que su primera novia resultara ser el amor de su vida y se convirtiera en su esposa; que sea fan de Los Tetas y Jamiroquai; que sea amante del cómic; que le guste crear música a pesar de no saber nada de teoría… Todo esto, entre muchas otras cosas, es lo que me hace un ser humano único y nadie nunca podrá imitarlo.
Lamento romperte la ilusión, pero jamás podrás seguir el camino exacto de otra persona. Lo que puedes y debes hacer es crear tu propia ruta, ser fiel a quien eres y desde ahí seguir adelante.
Es cierto, puedes aprender una o dos cosas a partir de la experiencia de los demás, pero lo más importante siempre serán tus experiencias personales únicas.
Desafía lo que dicen los demás
El mayor miedo que tengo cuando doy algún consejo es que alguien vaya a tomar mis palabras como algo rígido e irrefutable.
Si recibes consejo de alguien, ponlo en duda. No importa qué tanta admiración sientas hacia esa persona o cuánta autoridad tenga en una materia. Escucha atentamente, respeta y agradece su opinión, pero nunca asumas sus palabras como una verdad absoluta. Cuestiónalo todo.
El proceso que funciona para mí cuando recibo algún consejo es el siguiente:
- Primero me pregunto ¿Tiene sentido lo que dice?
- Si tiene sentido la siguiente pregunta es ¿Se podría aplicar en mi realidad y mis circunstancias particulares?
- Luego, me pregunto si seguir el consejo no va en contra de alguno de mis principios (por ejemplo, si implica aprovecharse de alguien eso iría contra del respeto, que es uno de mis principios esenciales).
- Si lo anterior es cierto digo «Ok, lo voy a probar» y sigo el consejo, al menos por un tiempo, hasta saber si realmente es lo correcto para mí o no.
Te doy un ejemplo real: Hoy en día está muy de moda la búsqueda del balance vida–trabajo, es algo bien interesante y me llama la atención profundamente. Dentro de lo que se suele aconsejar en este ámbito es crear una rutina mañanera, que implique darse un tiempo para uno mismo (al tomar un café, meditar, desayunar, hacer yoga, etc) y solamente después de eso observar el email. Según dicen, al observar el correo electrónico en la mañana comenzamos el día respondiendo a las necesidades de otras personas y no a las propias.
Tiene sentido, podría aplicarlo en mi realidad y no va en contra de ninguno de mis principios, así que lo comencé a aplicar. Al cabo de unas semanas me di cuenta que retrasar el chequeo de mi bandeja de entrada me generaba más incomodidad que calma en las mañanas, ya que estaba constantemente preguntándome si habría algo que requiera mi atención inmediata, así que lo dejé.
Hoy reviso el email bastante temprano, solamente para darme cuenta, en un 99,9% de los casos, que nada malo ha pasado, ningún sitio de un cliente se ha caído y ningún estudiante ha comprado un curso y lleva horas esperando enfadado a que confirme su transferencia y le conceda acceso. Al contrario de lo que dicen los expertos, a mi me funciona más esto que la recomendación que todo el mundo hace.
Reconozco el valor en el consejo de los expertos y la buena voluntad que hay detrás de ellos, pero luego de haberlo probado ya tengo mi propia opinión. Ahora bien, tampoco estoy amarrado a esa opinión de por vida, también me preocupo de cuestionar mis propias creencias de cuando en cuando.
No pidas permiso
Si tienes una idea que quieres llevar a cabo, un emprendimiento que quieres comenzar, un producto que deseas crear, un software que quieres dominar, un lenguaje de programación que quieres aprender, simplemente hazlo. No necesitas permiso de nadie más que de ti mismo.
Ser creativo es ser rebelde.
Ser creativo es atreverse a hacer lo que los demás no harían, porque tienen miedo a lo que dirán los demás, a hacer el ridículo o, peor aún, porque tienen miedo al fracaso.
Recuerda que el fracaso y el éxito son solo ilusiones, y eres tú quien crea la definición de estos conceptos.
Hay una forma en que puedes llevar a cabo tus ideas sin tener miedo en absoluto al fracaso, debido a que no hay ninguna posibilidad de fallar: trata cada una de tus creaciones como un experimento.
Si tratas a tus ideas de esta forma jamás fracasarás, solamente habrás conseguido información que confirma o niega una hipótesis. Los experimentos no fracasan, solamente entregan datos.
Pregúntate con honestidad ¿Qué es lo peor que pueda pasar? ¿Podrías seguir viviendo con eso? Si es así, ¿por qué quedarse en la silla esperando a que alguien te de luz verde?
¿Qué tal si en cambio, simplemente mueves el culo y haces lo que ya sabes que tienes que hacer?
No sé tú, pero si me preguntas, prefiero 100 veces actuar con mis ideas en lugar de llegar a viejo preguntándome qué habría pasado si lo hubiera hecho.
Un abrazo,
@FranciscoAMK