Diseño, Reflexión | 18 de mayo de 2016

Por qué presentar solo una propuesta de diseño

¿Cuál es el trabajo de un profesional? ¿Presentar opciones o proveer una solución?

Al menos en el área del diseño, creo que estamos de acuerdo en que la segunda opción es la correcta.

A pesar de ello, gran parte de los diseñadores actúa de forma diferente, enfocándose en presentar multiples alternativas más que en solucionar el problema de su cliente.

Lo sé porque yo he sido uno de ellos.

Recuerdo, por ejemplo, que hace algunos años, estaba a punto de llegar la fecha para presentar los conceptos de diseño para un logo y, a pesar de haberme comprometido a mostrar 3 propuestas, solo tenía 2 que me convencían. Con la premura del tiempo, hice una propuesta adicional bastante mediocre, únicamente para cumplir con lo prometido.

No es algo de lo cual sienta orgullo. En absoluto 🙁

¿Por qué los diseñadores nos compremetemos a dar diferentes propuestas? No lo sé. En mi caso ese fue el camino que tomé naturalmente porque es lo que hacían todos los diseñadores que conocía cuando comencé. Supongo que me dejé llevar por la idea de que las cosas siempre han sido así…

El proceso habitual de diseño

Habitualmente un proceso de diseño luce más o menos así:

  1. El cliente acude al diseñador con un requerimiento
  2. El diseñador recopila toda la información necesaria para el proyecto
  3. El diseñador trabaja en silencio, analizando, boceteando, conceptualizando, etc.
  4. El diseñador propone (al menos) tres propuestas
  5. El cliente selecciona una de ellas
  6. El diseñador realiza los cambios que el cliente pida
  7. El diseñador entrega el diseño terminado

No sé si estarás de acuerdo conmigo, pero a mí me parece que no es un proceso muy profesional. Aquí el trabajo decisivo lo realiza realmente el cliente en lugar del diseñador. En este caso el creativo actúa como un técnico, cumpliendo las tareas que le son asignadas, pero sin asumir mayor responsabilidad en la toma de decisiones.

Además, en este modelo el cliente desaparece del proceso creativo y solo vuelve para aprobar o rechazar, sin tener conocimiento de cómo se llegó a esas ideas.

El problema de las múltiples propuestas

Presentar diferentes propuestas de diseño trae consigo diversas situaciones que nos hacen ver poco profesionales y entorpecen el proceso creativo.

Veamos algunas de ellas:

Traspasas tu responsabilidad al cliente

Piénsalo de esta forma: Tu cliente te contactó porque tiene una necesidad que él mismo no puede solucionar, sin embargo, al presentarle diferentes opciones de diseño no estás solucionando nada; solamente estás reduciendo el rango de posibilidades. La decisión real e importante aún está en sus manos.

Probablemente te pedirá mezclar

Cuando presentas múltiples propuestas y todas son buenas, es casi inevitable que el cliente desee rescatar un poco de cada una de ellas y fusionarlas en un mix que, por lo general, acaba siendo un desastre.

A mí me ha pasado. Recuerdo que en una ocasión presenté diferentes conceptos: Uno bien minimalista, limpio y pulcro; otro más bien rústico/vintage y un último diseño más marketero. Al cliente le gustaron todos por lo que me pidió hacer una propuesta final que fuera una mezcla de todas las anteriores. En aquel entonces no tenía la confianza suficiente para oponerme a la decisión con argumentos sólidos, así que terminé haciendo el diseño enfadado con mi cliente, a pesar de que era una situación en la cual yo mismo me había metido.

Demuestras falta de confianza

Un profesional de verdad toma decisiones. Decisiones importantes. Pero cuando haces que el cliente sea quien seleccione el diseño final evades esta responsabilidad y dejas en evidencia que a) Ninguna propuesta es lo suficientemente buena, b) No confías particularmente en ninguno de los conceptos o c) No tienes confianza en tu toma de decisiones.

Presentas propuestas mediocres

A mí no me engañas… Cuando tienes más de una propuesta de diseño, tú sabes que una de ellas es la mejor y esperas con todas tus ánsias que el cliente la escoja (cosa que casi nunca ocurre).

El hecho de que haya una propuesta mejor, de inmediato convierte a las otras en mediocres, porque no están al mismo nivel de calidad.

Al ofrecer múltiples opciones dejamos abierta la posibilidad de que el cliente, alguien que no tiene los conocimientos o el entrenamiento necesario, se decida por la alternativa de menor calidad. Eso es muy grave.

¿Por qué dejamos una decisión crucial de diseño en las manos de alguien que no es experto en el área?

¿Qué tal si presentamos una sola propuesta?

¿Qué tal si de esas 3 o 5 propuestas que pretendes entregar, haces el trabajo de escoger solo la mejor y presentar aquella al cliente?

Ese es el verdadero trabajo de un profesional: tomar decisiones de diseño para llegar a la mejor solución posible.

Con esto no quiero decir que debemos dejar al cliente fuera de cualquier toma de desiciones, de hecho, creo que debería estar aún más involucrado durante todo el proceso, especialmente en las etapas previas.

Al cliente debemos presentarle nuestro análisis de la información entregada, las conclusiones a las que llegamos, los conceptos en los que nos vamos a basar para crear el diseño, las referencias que usaremos, etc. Para cada uno de estos puntos debemos llegar a un concenso con él.

Al hacerlo de esta forma, el cliente estará realizando la labor que realmente le corresponde, que es asegurarse de que el proyecto va en la dirección correcta en base a sus objetivos. Por otra parte, nosotros estaremos realizando nuestro verdadero trabajo: Tomar decisiones de diseño y crear en alineamiento constante con nuestro cliente.

Con esto tienes bastantes chances de que tu diseño sea aprobado de inmediato y sin cambios.

Es importante mencionar que el presentar una sola propuesta no quiere decir que solo trabajarás en una idea. El proceso interno de diseño sigue siendo el mismo, harás la misma cantidad de bocetos y tal vez más. La única diferencia es que ahora será tu responsabilidad escoger la alternativa más apropiada para el proyecto y presentar únicamente aquella.

No serás el primero

Tal vez esta idea de presentar un único concepto de diseño te parezca algo muy poco convencional, pero es algo que viene desde hace mucho tiempo. Solo por nombrar un ejemplo, tenemos la anécdota que cuenta Steve Jobs acerca de cómo Paul Rand marcó los puntos sobre las íes al diseñar la identidad de Next:

Steve Jobs: ¿Vas a presentarme diferentes opciones?

Paul Rand: No. Yo voy a solucionar tu problema, y tú me pagarás. No tienes que usar la solución. Si quieres opciones ve y habla con otra gente.

Por si no me crees, aquí está el video, aunque lamentablemente no lo pude encontrar con subtítulos:

Se requiere confianza en tu trabajo para poder tomar el enfoque de una sola propuesta, por eso, y como siempre digo, debes trabajar constantemente para mejorar, aunque sea un poquito cada día en lo que haces.

No es necesario ser una leyenda como Paul Rand para decirle a tu cliente que, en lugar de opciones, proverás una solución. Solo necesitas confiar en tu proceso y saber que entregarás un resultado satisfactorio.

Esto último no lo conseguirás en ningún tutorial o curso, es algo que solo llega después de horas, días, meses y años de trabajo incesante. No intentes apurar el flujo natural, solamente preocupate de nunca dejar de aprender y mejorar.

Un abrazo,
@FranciscoAMK

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Hay una opinión

  1. Hola Francisco, me encantó este tema porque por lo general a mi me sucede que en mi proceso creativo me esmero por sacar por lo general tres bocetos de los cuales siempre hay uno que pienso captura y representa de mejor manera lo que el cliente quiere, y me esmero mucho con esa propuesta con el fin de que el cliente se identifique con ella, pero como decías no siempre es así. Más si es muy importante el tener la seguridad, confianza en el trabajo que hemos realizado para poder orientar con mucha claridad y tranquilidad al cliente acerca de porqué esa propuesta es la mejor.

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