Negocios, Reflexión | 18 de noviembre de 2015

Probablemente también has pasado por esto

Estabas muy entusiasta, el proyecto se veía interesante y entretenido.

Cobraste bien y el cliente aceptó tu presupuesto sin cuestionamientos así que comenzaste a trabajar con el mejor de los ánimos.

Todo iba de maravilla pero conforme avanzaba el proyecto la luz se iba desvaneciendo de a poco. Tal vez porque sentiste hostilidad de parte de alguien del equipo de tu cliente, porque el pago inicial se retrasó, porque notaste que no trataban el proyecto (y a ti) con el respeto y la atención que corresponde… o quizás todo eso junto.

El proyecto que comenzó siendo excelente, hoy para ti no es más que una carga.

Cada vez que llega un email de tu cliente no lo quieres ni mirar, porque sabes que es otro potencial lío, que pedirá cosas que no quieres hacer o sugerirá cambios que sabes que arruinarán tu diseño.

Como no respondes al email en menos de 2 minutos, el cliente comienza a llamarte por teléfono y cuando ves su nombre en el visor de tu celular solo quieres arrojarlo al baño y tirar la descarga.

Mientras fantaseas en tu mente con esa idea, notas que en el visor del celular aparece una notificación de WhatsApp de tu cliente que dice “Te envié un mail”.

Ya no quieres ver al cliente, ni saber más de su proyecto. Todo lo que quieres es decirle “Hasta aquí llegamos. No trabajo más contigo” pero sabes que no es posible ya que necesitas el dinero y más importante aún: no sería profesional.

En el fondo, sabes que no es culpa del cliente, que es tu responsabilidad como profesional establecer los parámetros necesarios para que el proyecto se desarrolle adecuadamente.

Sabes que no existen los ‘clientes del infierno’, que solo existen los profesionales que no saben guiar al cliente a través de un proceso creativo. Y aún así, si existieran los clients from hell, sigue siendo tu responsabilidad ya que tú aceptaste trabajar con él.

¿Qué hacer entonces? ¿Cómo quitarte toda esa frustración contenida?

Siendo un profesional, tomando las riendas del asunto y actuando para llegar a una solución.

Sentirte frustrado y desear que las cosas sean de otro modo solo sirve para causarte estrés, lo que tienes que hacer es identificar las cosas que puedes controlar y las que no.

Las que no puedes controlar, simplemente acéptalas y comprende que este proyecto, por desagradable que se haya vuelto para ti, no durará para siempre.

Con respecto a las cosas que sí puedes controlar, debes tomar las riendas, hacerte cargo de ellas y actuar para que mejoren.

Acepta que si estás en esta situación es porque tú, como adulto responsable, tomaste las decisiones que te llevaron a ello. Ahora, del mismo modo, es tu responsabilidad salir de allí.

Recuerda, eres un profesional y los profesionales se hacen cargo de los problemas y lideran para poder llegar a una solución.

Un abrazo,
@FranciscoAMK


Este próximo martes 24 de noviembre estaremos ofreciendo, junto a mi amigo Sergio Sala, un webinario sobre diseño web para nómadas digitales. Conoceremos los elementos básicos que necesitas para comenzar un negocio en esta área.

Si te interesa asistir, inscríbete en este enlace.
No te lo pierdas, es gratis 😉