Mi mayor éxito también ha sido el mayor fracaso del 2017
Todo se comenzó en octubre del 2016. Estaba lavando los platos y escuchando un podcast en donde se planteaba la idea de los virtual summit (o congresos virtuales) y sus beneficios.
No era un concepto nuevo para mí, ya había escuchado al respecto en ocasiones previas e, incluso, había sido público en algunos de ellos. Sin embargo, por alguna razón (probablemente la forma elocuente en la que se presentaba) esta vez el concepto me hizo click en la cabeza y me decidí a hacer mi propio evento digital de este tipo.
Muy entusiasmado, comencé a planificar la logística del evento, a pensar en potenciales expositores y en un nombre para el evento. Así fue como nació el Congreso del Profesional Independiente y dio inicio a varios meses de trabajo duro, que se extendieron hasta abril de este año, cuando el evento se realizó.
La idea era la siguiente, conseguir un conjunto de expositores, para que cada uno de ellos diera una charla sobre un tema en particular relacionado al negocio de ser independiente. Durante dos días, se podrían ver dichas charlas de manera gratuita, por un período de 3 horas cada una. Después de ese plazo, las personas deberían comprar un «Pase Ilimitado» para acceder a todas las charlas. El dinero obtenido de esas ventas sería repartido en un 60% entre los expositores y un 40% para FranciscoAMK, con lo cual se costearían los fees de transacción, el hosting utilizado y sobre todo el tiempo invertido en montar el proyecto en sí.
A estas alturas, probablemente ya hayas descubierto que, para mí, el mayor éxito y al mismo tiempo el mayor fracaso de lo que va de 2017 ha sido precisamente el Congreso del Profesional Independiente y de seguro te preguntas el cómo y el por qué… pues bien, te lo cuento a continuación.
Partamos con el lado amable.
El éxito del congreso
A mi parecer el congreso fue un éxito en varios aspectos. Analicémoslos uno a uno:
Audiencia
Al igual que en gran parte de los proyectos que realizo, aquí no hubo una inversión en publicidad para llegar a un nuevo público. No hice ningún tipo de campaña en particular más que diseñar un bonito landing page, crear una temporada de huevos revueltos mencionando el evento al final de cada episodio, compartir la información del evento en mi newsletter y en las redes sociales y, aún así, cerca de mil personas se registraron. Esta cifra aumentó un aún más cuando algunos de los exponentes hablaron por su cuenta sobre el evento en sus respectivos newsletters y redes sociales.
El número de inscritos en los eventos online gratuitos no siempre es indicador de éxito, lo que realmente hace la diferencia es el nivel de público que efectivamente participa e interactúa y, en ese sentido, los dos días en que se llevó a cabo el congreso me tuvieron gratamente sorprendido. No hubo un momento sin gente comentando, participando y agradeciendo el contenido.
Contribución
Podría haber tomado todas estas charlas, empaquetarlas y convertirlas en un producto de pago, pero estoy consciente de que en mi audiencia hay estudiantes sin ingresos y profesionales de lugares en donde la cosa está difícil (Venezuela) y no quería dejarlos fuera. Por eso para mí era muy importante ofrecer la posibilidad de que las charlas fueran accesibles, al menos por un tiempo, de manera gratuita.
Con base en la incontable cantidad de mensajes de agradecimiento que recibí durante y después del congreso puedo dar por hecho de que esta misión fue cumplida y con creces. Obviamente, esto no es mérito mío, yo solamente puse la plataforma, los verdaderos héroes en este aspecto fueron los expositores con sus geniales contenidos y su generosidad al permitir que se presentaran gratis.
Conexiones
En este congreso conté con la participación de personas geniales. Con todos ellos yo tenía una relación diferente. Con algunos es más cercana y los considero directamente amigos y, con otros, se daba que simplemente eran personas a quienes yo admiraba a lo lejos.
El proyecto del Congreso del profesional Independiente me permitió, en algunos casos, profundizar la relación y, en otros casos, comenzar una relación nueva. Fue muy grato ver que en varios casos, al hablar por primera vez, hubo bastante afinidad, como con Laura López por ejemplo.
Ahora analicemos la otra cara de la moneda.
El gran fracaso
Bueno, no todo fue color de rosa, eso ya lo tienes claro, pero seguro te preguntas ¿Por qué esto fue un fracaso? Pues simplemente porque nadie compró el pase ilimitado.
Si este fuera un producto creado solo por mí no me habría hecho mayor problema, habría dicho «Uy, qué lástima» y hubiese seguido con mi vida, pero en este caso habían más personas involucradas y eso me dejó muy mal.
Los expositores que participaron en el congreso lo hicieron con una buena voluntad sorprendente, sin embargo, yo había ofrecido repartir entre ellos el 60% de cada una de las ventas. De este modo, no se trataba únicamente de un proyecto basado en la filantropía, también había una retribución comercial, pero dado que no se realizó ninguna venta, no hubo ningún pago hacia los expositores.
Lamentablemente, esta situación ocurrió en un momento en donde económicamente yo tampoco estaba pasando por mi mejor momento, y no tenía dinero como para sacar de mi bolsillo y compensar el trabajo y el esfuerzo de los expositores pusieron al participar en el congreso.
El verdadero fracaso para mí, no fue la ausencia de ventas, sino el no poder cumplir con la promesa que había hecho a los expositores.
Ya te comenté anteriormente que uno de los grandes beneficios que trajo el congreso fueron las relaciones que se iniciaron o se afianzaron con quienes participaron, pero esta situación me hizo creer que estas relaciones se iban a ver horriblemente deterioradas.
Tuve miedo de que pensaran que estaba diciendo una mentira, que creyeran que el congreso realmente generó un montón de ventas y que yo me estaba quedando con el dinero sin recompensarles como corresponde. Tuve miedo de que les pareciera una situación muy desafortunada y que nunca más en la vida quisiera acercarse a mí o colaborar conmigo. Tuve miedo de que pensaran que todo esto es una estafa y que por las redes sociales o por otros medios comenzarán a despotricar en mi contra y hacerme una mala fama.
A decir verdad hubiese comprendido cualquiera de estas reacciones, pero resultó ser que todas las personas que participaron en el congreso tuvieron un nivel de comprensión enorme y empatizaron conmigo. Comprendieron la situación en la que me encontraba y me dieron su apoyo sin exigir nada ni poner dificultades.
No me alcanza este artículo para decir lo tremendamente agradecido que estoy por eso.
Analizando la situación
Soy de esos optimistas que piensan que todo fracaso también es una oportunidad para aprender y mejorar. Pero para llegar a eso primero hay que comprender qué fue lo que pasó.
Un par de semanas después del congreso envié una breve encuesta a todos los se habían registrado. Esto me ayudaría a tener un entendimiento general de lo que desembocó en la falta de ventas.
Estas fueron las preguntas y sus respectivas respuestas:
¿Qué fue lo que te hizo registrarte?
Con esta pregunta quería disipar la principal hipótesis que daba vueltas en mi mente. Yo pensaba que la gente se inscribió solo por que era gratis inicialmente, pero los resultados mostraron otra cosa.
Es cierto, algunos se registraron solo por la gratuidad, pero lo que realmente motivo los registros fue la temática del evento con un 76,2%.

La siguiente pregunta fue:
¿Por qué no compraste el pase ilimitado?
Con esta pregunta quería saber de manera concreta y directa por qué nadie compró.
Desde que se descubrí la ausencia de ventas mi teoría fue que hice un producto muy bueno pero para un público que no tenía dinero para invertir. El 76,2% de las personas seleccionando la opción «Me habría encantado, pero no tenía el dinero ?» me dio la razón.

La tercera pregunta fue:
Si volviéramos a realizar el congreso, pero esta vez sin que sea gratis ¿Cuánto crees que sería un precio justo?
Si es que las personas no realizaron la compra es probablemente porque no les pareció que había una correlación equivalente entre lo valioso del producto y el precio de éste, por lo tanto, esta pregunta nos debería indicar el consenso de cuánto habría sido correcto cobrar.

En este caso me sorprendió la diversidad en las respuestas, pero lo explico de la siguiente manera: Los hispanohablantes vivimos realidades muy diversas (solo pensemos en lo contrastado de Venezuela y Chile, por ejemplo), por eso cada persona puso lo que le parecería apropiado para la realidad económica en la que viven.
Puedo estar equivocado en eso, pero lo cierto es que no hay un acuerdo definitivo en cuál debió haber sido el precio.
Mi análisis personal
Toda esta situación me sirvió para aprender algunas lecciones muy importantes.
1. En terrenos desconocidos es mejor navegar solo
Me atrevería a decir que esta es la lección más importante. Cuando se trate de un proyecto completamente nuevo, que implique recorrer caminos en los cuales no tengo ninguna experiencia, es mejor hacerlo solo.
Éste es el tipo de proyecto que mayor chance tienes de fracasar, al menos económicamente, por eso es preferible no involucrar a más personas. De este modo, si es que no hay ningún retorno económico, puedo simplemente decir «Ay, qué lástima» y seguir con mi vida.
Está claro, dada mi personalidad, que nunca voy a dejar de crear proyectos poco convencionales, que me obligan a sumergirme en el pantanoso terreno de lo desconocido, por eso es mejor tener desde ya la cláusula de que ese tipo de proyectos, serán los que debo realizar por mi propia cuenta.
2. Controlar mis impulsos creativos
El título del libro que publiqué hace poco más de un año es lo pensé y lo hice. Esa es una premisa que dirige gran parte de mis acciones. Una idea aparece en mi cabeza, le doy un par de vueltas, y si encuentro que tiene sentido me lanzo a crear algo de inmediato. Pero esta experiencia me ha demostrado que, a veces, es mejor darle un par de puertas adicionales a las ideas antes de ponerlas en práctica.
Con esto no quiero decir que deba dejar de ser creativo, si no procurar que esa creatividad no se ve afectada por no tener un buen criterio a la hora de elegir en qué proyectos enfocarme y en cuales no.
3. Dar gratis solo cuando se pueda
Esto es algo que mencione dentro de mi charla en el congreso: Tener corazón de abuelita puede jugarnos muy en contra.
Si doy todo gratis sin procurar asegurarme una cierta cantidad de ingresos, el proyecto de FranciscoAMK se vuelve completamente inviable. Cada minuto que invierto escribiendo un artículo, haciendo un vídeo, respondiendo un e-mail a algún suscriptor, respondiendo preguntas en Facebook, es un minuto que no estoy invirtiendo en trabajar con un cliente y obteniendo un ingreso. Es un minuto que no paso con mi esposa, mis familiares o amigos. Es un minuto que no paso descansando.
Si quiero dar contenido gratuito debo encontrar alguna forma de conseguir los ingresos necesarios para vivir tranquilamente y liberar mucho tiempo, de lo contrario, hay sólo dos opciones:
- Que termine completamente estresado, en un colapso que no me permita desarrollar mi creatividad ni generar contenido decente, y todo lo que implica FranciscoAMK.com com se vaya el tacho de basura.
- Que no pueda continuar creando contenido, porque deba invertir todo mi tiempo en labores comerciales, como trabajar con clientes.
Es fundamental que, de ahora en adelante, decida con mucho cuidado antes de invertir tiempo en algún material que quiera entregar de manera gratuita. No te preocupes, el newsletter semanal y sus contenidos seguirán siendo gratis 😉
Debo evitar que se repita lo que sucedió con el congreso, donde invertí meses de trabajo, postergando otros proyectos, para finalmente recibir $0.
De hecho, los resultados de la encuesta debería habérselos entregado a los expositores hace un par de meses, pero no pude hacerlo sino hasta la semana pasada, ya que he tenido que asumir varios proyectos simultáneos para salir del agujero que dejó el congreso y eso me ha consumido, literalmente, todo el tiempo.
4. Ser fiel a mí mismo
Lo que se me da bien y me resulta interesante es hablar de diseño y de cosas técnicas. Hablar de negocios, y todo lo que eso conlleva no es algo que me despierte mucho interés. Aún así decidí lanzarme a ello en el congreso, solo porque el público lo pedía… y la historia una vez más me demuestra que si me lanzo a crear algo para complacer a otros antes que a mi propio deseo creativo, el resultado no es el óptimo.
De ahora en más debo prestar mayor atención a lo que yo quiero hacer, a lo que mi creatividad me pide y, solo entonces, ver si se condice con un deseo de parte de la gente.
Hay personas que tienen una forma de ser mucho más racional, dispuestos a hacer lo que el mundo les pida, pero no es mi caso, soy una persona emocionalmente ligada a mi creatividad y no puedo negar mi naturaleza, sino convivir con ella en armonía.
Así que, por lo pronto, no me verás haciendo algún proyecto enfocado únicamente en el negocio de ser freelance, eso se lo dejaré a personas mucho más interesadas y capacitadas en el tema como Laura, Diego, John Dani o Sonia. Por mi parte, me limitaré a compartir mis reflexiones al respecto en algún que otro artículo cuando lo considere pertinente.
Un abrazo,
@FranciscoAMK