Por mucho que nos gustaría que así fuera, no somos personas perfectas. Ni tú, ni yo. Ningún ser humano que haya estado o vaya a estar sobre la faz de la tierra alcanzará la perfección mientras viva. Es un hecho y hay que aceptarlo.

Todo tenemos aspectos buenos y malos. Podemos ser excelentes en todo lo que sea intelectual, pero ser terribles en las cosas manuales. Es de lo más normal. Incluso, a pesar de que hay personas que nos parecen perfectas, siempre habrá áreas en las que fallan.

Todos hemos sabido de grandes artistas que, a pesar de tener un talento increíble y haber alcanzado éxitos sin precedentes, en privado sufren por no tener habilidades tan sencillas como poder controlar el consumo de alcohol.

Lo interesante es que sin importar la imperfección que implica el hecho de nacer humano, hay personas que consiguen destacar de manera grandiosa en ciertas áreas.

Y tú ¿Quieres destacar en algo?

Voy a asumir que sí.

Creo que todos y cada uno de nosotros tenemos en algo en lo que nos gustaría resaltar, pero al final hay quienes lo consiguen y quienes no. Seguro que hay infinitas razones para explicarlo, pero por ahora quiero enfocarme en una de ellas: El miedo.

He visto a personas que no alcanzan su completo potencial en las áreas que más le importan, solamente por miedo a ser mediocre en otras cosas menos relevantes.

Imaginemos por un momento que quieres llegar a ser muy buen guitarrista, eso significa que ensayarás muchas horas. Ese tiempo no aparecerá de la nada y se añadirá a tu calendario, probablemente sean horas que reduzcas de otra actividad, digamos, tu práctica de fútbol. El problema es que no quieres ser malo en fútbol, por lo tanto te resistes a dejar de lado esas horas de ejercicio y, en consecuencia, la práctica de guitarra no recibe el tiempo y atención adecuados.

Así, al final terminas siendo un jugador de fútbol decente y un guitarrista decente, pero en ninguna de las dos áreas logras destacar, únicamente por el miedo a sentirte como un mal integrante del equipo deportivo, a ser víctima de burlas o a ser excluido de ciertos eventos sociales que se reservan solo para aquellos que son, al menos, jugadores promedio.

El miedo a las consecuencias de ser malo en fútbol cumplió su cometido e impidió que sufrieras en esas situaciones de incomodidad, pero al mismo tiempo evitó que alcanzaras los beneficios de ser un guitarrista excepcional. Te quitó la posibilidad de ser parte de una banda profesional, de llegar a compartir escenario con grandes músicos, de entregar tu arte a una gran audiencia y de hablar de igual a igual con los artistas que hoy solo puedes admirar como público.

Destacar y decepcionar van de la mano

Si de verdad quieres destacar en un área que sea importante para ti, debes estar dispuesta o dispuesto a decepcionar. Y esto aplica en dos sentidos:

  1. Debes permitirte decepcionar en aquello que quieres conseguir. Cualquier cosa que hagas, al principio será horrible, pero aún así debes tener la perseverancia de continuar. Si de verdad quieres aprender a dibujar, debes permitirte hacerlo mal por un tiempo antes de que puedas sentir orgullo de tus creaciones.
  2. Debes aceptar ser una decepción en alguna otra área diferente de aquella en la cual quieres destacar. Si de verdad quieres aprender a dibujar, debes permitirte ser mal cantante, al menos un tiempo.

Al final todo tiene que ver con cuánto realmente deseas alcanzar un grado de excelencia y qué te atreverás a sacrificar por ello.

Si tu deseo de ser excelente diseñador es mayor que la vergüenza de ser un dueño de casa mediocre, entonces lo harás sin dudar. Y este es un comentario que viene muy de cerca…

Si un grifo de mi casa deja de funcionar, en lugar de ir por la caja de herramientas y repararlo, de seguro iré por el teléfono y llamaré a un gásfiter.

Me han dicho en varias ocasiones que eso es una pérdida de dinero o incluso que soy un mal esposo o dueño de casa, pero estoy dispuesto a aceptarlo, porque el tiempo que podría haber invertido en aprender de gasfitería (o de mecánica, o de carpintería) lo ocupé aprendiendo de diseño y creo que lo valió tremendamente porque hoy, gracias a ello, puedo destacar en esa área.

Si dices que algo es importante para ti, pero no puedes sacrificar algo más para conseguirlo, significa que en realidad no era tan importante.

No me digas que algo te importa, si en la práctica no eres capaz de aplicar la técnica M.E.C. para conseguirlo.

Múltiples intereses

Si eres como yo, seguro que tienes muchos intereses distintos.

Si eventualmente quieres destacar en múltiples áreas, no te preocupes. No se trata de elegir algo y lanzarse a ello de por vida, dejando todos tus otros intereses sufrir una muerte lenta y dolorosa, se trata de elegir un tema y enfocarse en ello por un período.

En el período que sigue puedes enfocarte en otra área de interés y así sucesivamente.

Vivimos en una época en donde la esperanza de vida de una persona está alrededor de los noventa años, por lo que si privilegias tu interés en el diseño y pones en pausa tu pasión por la música por unos cuatro o cinco años, no se te va a pasar la oportunidad ni vas a perder toda chance de destacar. Solo tienes que esperar un poco antes de enfocarte cien por ciento en ello. Y luego en lo siguiente.

Eso sí, debes ser inteligente a la hora de decidir qué es lo que sacrificarás. No es una buena idea descuidar tu relación con las personas que amas, solo para brillar como fotógrafo. En ese caso sería mucho más útil sacrificar otra cosa como el tiempo que dedicas a aprender de jardinería, por ejemplo.

No tengas miedo a ser mediocre en ciertas áreas, siempre y cuando ello te sirva como trampolín para ser extraordinario en lo que más te importa.

Lo que sí debes evitar a toda costa es ser mediocre porque sí. Eso se llama ser holgazán y sé que eres mejor que eso 😉

Un abrazo,
@FranciscoAMK