Hace unos días un amigo y colega del mundo web me hizo una pregunta muy interesante.

Sucede que recientemente había completado un sitio web para un cliente y éste le pidió que por favor eliminara del pie de página el enlace que apuntaba a su portafolio.

La duda de mi amigo fue «¿Cómo convencer al cliente de no quitar el enlace?».

Mi respuesta: «Simplemente quítalo».

¿Por qué?

Usemos la imaginación por un momento…

Estás en el centro comercial y decides comprarte una polera (o remera) amarilla. Solo hay dos modelos disponibles, una de ellas tiene el logo de Confecciones Aguilera bordado en medio del pecho y la otra no tiene ninguna decoración, es completamente amarilla.

Asumamos que optaste por la simpleza de la polera sin símbolos, no obstante, una vez que pasaste por la caja y pagaste, el encargado tomó tu producto y comenzó a bordarle el logo de una marca.

Estoy casi en un 100% seguro de que eso no te gustaría, porque lo que te entregaron no fue exactamente lo que tú habías elegido.

Lo mismo aplica a un trabajo de diseño web.

A no ser que, antes de comenzar el proyecto, hayas acordado con el cliente que tu nombre aparecería en el pie de página enlazado a tu sitio, no hay nada que lo obligue a dejarte publicarlo.

El cliente está haciéndote un favor al permitir que tu enlace aparezca en su sitio.

Es por esta razón que si el cliente pide retirar el enlace solo te queda quitarlo.

No es de mala gente

Si el cliente no desea que tu nombre y/o enlace aparezcan en su página, tendrá sus razones. Quizás en algún caso se trata solo de mala voluntad, pero creo que es seguro decir que no siempre es así. En muchos casos se trata de una decisión de branding, de diseño o incluso de secreto profesional, en donde no quieren que la competencia les vaya a quitar a su arma secreta (que eres tú).

Conforme vas trabajando con clientes más grandes te das cuenta de lo común que es el hecho de que los diseñadores no pongan su nombre en el pie de página. De hecho, gran parte de los sitios que he hecho no llevan mi firma.

Haz un ejercicio rápido y mira el sitio de cualquier universidad importante y dime si sale el nombre de un diseñador o agencia. Mira también el sitio de una gran clínica, un gobierno, un supermercado, una empresa transnacional.

Cuando comenzamos a trabajar en el mundo del diseño web, la mayoría lo hacemos trabajando con clientes o empresas pequeñas. Por lo general estos clientes, generosamente, nos dejan poner nuestras firmas en sus sitios web, el problema es que nos acostumbramos tanto a ello que damos por hecho que así es como debe ser. Asumimos que es una obligación y nos enfadamos cuando eso no ocurre.

Estás entregando un servicio premium

Piensa en algún servicio digital, Wix, por ejemplo.

Cuando haces un sitio en esa plataforma, siempre tendrás una marca que diga «Sitio creado con Wix». Solo una pequeña porción de los usuarios no tendrán esa marca ¿Sabes cuales? Sí, así es: Los que pagaron.

Uno de los factores de venta más importantes en la mayoría de los servicios digitales es la ausencia de una firma indicando al proveedor. Un proveedor de servicio premium, por lo general, no necesita firmar todo lo que hace.

La firma es como un autógrafo

A mí en lo particular, me gusta pensar que poner mi nombre y mi enlace en el pie de página de un sitio web es como un autógrafo.

De esta forma pienso que cada vez que un cliente me pide que no la ponga, es porque aún no soy lo suficientemente bueno, famoso o genial como para que alguien quiera lucir mi firma con orgullo. Lo cual me motiva a seguir mejorando cada día.

Mientras que toda vez que alguien acepta mostrar que yo fui quien hizo su sitio, me gusta pensar que lo hace con orgullo, contándole a todo el mundo (con voz de Quico) «Este sitio lo hizo Francisco y el tuyo no».

No te enojes con tu cliente si no quiere decir quien hizo su sitio web. Simplemente quita tu enlace y no te hagas problemas.

Recuerda que aceptaste el trabajo a cambio de que el cliente pagara por tus servicios, no por tener un pequeño link en su sitio. Ahora bien, si ese fue el trato que hiciste, estamos frente a otro problema completamente diferente.

Un abrazo,
@FranciscoAMK