Negocios, Reflexión | 10 de agosto de 2016

¿Qué tan buen profesional eres?

En un artículo anterior establecimos que para poder cobrar precios altos primero debes ser jodidamente buena o bueno en lo que haces, de lo contrario puedes acarrear algunos problemas. A partir de esto, de inmediato surge la pregunta ¿Cómo sé cuánto nivel de maestría tengo en mi área?

Es un tema personal y nadie más que tú o los clientes para quienes has trabajado pueden dar una respuesta concreta. Sin embargo, he llegado a la conclusión de que podemos reducirlo a un par de factores.

Factores del buen profesional creativo

El quehacer diario de un profesional creativo tiene que ver principalmente con dos actividades: Generar ideas y ejecutar dichas ideas.

El dominio que una persona posee para realizar estas dos tareas define los factores que nos permitirán identificar en qué etapa de crecimiento profesional se encuentra.

Estos son los factores:

  1. Capacidad de ejecutar una idea: ¿Qué tan difícil te resulta llevar a la realidad las ideas que tienes en la cabeza? Mientras más se te dificulte, más cerca estás de ser un principiante y, mientras más fácil te resulte, más cerca estarás de ser un experto.
  2. Calidad de tus ideas: ¿Qué tan buenas son tus ideas? Si son básicas, de las que usualmente caen en lugares comunes y no son particularmente especiales, estás en el lado de los principiantes. Mientras que, conforme tus ideas sean más creativas, únicas y efectivas más te acercarás a la zona de los expertos.

El crecimiento profesional, en casi toda disciplina creativa, consiste en llegar desde principiante (aquellos que tienen ideas básicas y carecen de las capacidades técnicas para levarlas a cabo) a experto (quienes no solamente tienen las capacidades técnicas para ejecutar sus trabajo, sino que además, tienen ideas geniales).

Si dibujamos un gráfico considerando estos dos factores e implementamos en él la curva del crecimiento profesional sería más o menos así:

grafico-crecimiento-profesional

 

Gracias a este simple gráfico, podemos identificar visualmente dónde se encuentran los principiantes, los profesionales intermedios y los expertos.

Analicemos brevemente a cada uno de estos grupos:

Principiante

El principiante es aquella persona que está comenzando a desenvolverse en alguna disciplina creativa, por lo tanto, no tiene mucha experiencia ni conocimientos avanzados. Su principal objetivo es aprender a realizar, de la mejor manera posible, las tareas propias de su labor. Por eso se la pasa viendo tutoriales y observando el trabajo de los colegas que tienen algo más de experiencia, porque quiere aprender de ellos lo más que pueda.

El principiante no se preocupa aún de aumentar la calidad de sus ideas, porque aunque quisiera, sus limitaciones técnicas no se lo permitirían.

Lo más importante para el principiante es aprender a dominar, al menos a un nivel decente, el uso de la acuarela, del código HTML, de las cámaras DSLR, del lenguaje JavaScript o cualquiera sea la labor técnica de su área.

Intermedio

El creativo intermedio ya tiene un dominio bastante firme del lado técnico de su labor. Aún no es perfecto, todavía le queda mucho por aprender, pero al menos ya no tiene miedo al enfrentarse a un nuevo proyecto, porque sabe que lo podrá llevar a cabo.

Tener dominio de lo técnico le ha abierto la posibilidad de concentrarse en mejorar también la calidad de sus ideas y así lo ha hecho.

Podríamos decir que este profesional se encuentra en una zona de equilibrio en donde ha desarrollado de igual manera el lado técnico y el creativo de su área de especialización. No es el mejor del mundo en ninguna de las dos cosas, pero sin duda, se trata de un profesional hecho y derecho.

Experto

El experto es el que se atreve a ir más allá, el que no se conforma con ser un profesional más y sigue creciendo, tanto en lo técnico como en lo creativo, pero poniendo principal énfasis en esto último.

Quien está en este nivel ya no necesita ver tutoriales de manera frecuente, porque sabe que con sus conocimientos y su creatividad podrá realizar lo que sea necesario. Si hace falta aprender algo nuevo, lo hará en su debido momento, pues sabe perfectamente donde buscar la información y cuáles son las fuentes confiables. Por eso prefiere enfocarse en mejorar su creatividad.

Lo que busca el experto ya no es aprender, sino inspirarse para producir ideas cada vez mejores. No busca esta motivación en el trabajo de otros colegas sino que sale al mundo a buscarla: quizás la encuentre en el arte, en la naturaleza, en experiencias extremas o tal vez en observar a la gente en la calle.

Podríamos decir que el experto ya desarrolló su talento, por lo que ahora se enfoca en encontrar una visión.

Lo más bonito de lo expertos es que nunca llegan a un destino. No pueden decir «Listo, ya soy un experto, ahora puedo descansar», porque siempre hay algo nuevo por aprender, por analizar y por crear.

¿En qué nivel estás?

Ahora es tu turno. Observa nuevamente el gráfico y pregúntate honestamente en qué nivel de desarrollo profesional te encuentras.

Pon en la balanza tus capacidades técnicas y la calidad de las ideas que eres capaz de producir para encontrar tu lugar en la curva de crecimiento.

Es un ejercicio muy interesante porque puede pasar una de estas tres cosas:

  • Estás precísamente donde creías que estabas, lo cual habla muy bien de tu autoconocimiento personal.
  • Creías estás más avanzado de lo que realmente estás. Esto puede ser decepcionante al principio, pero realmente te sirve para saber en qué concentrarte y qué área potenciar.
  • Estás más avanzado de lo que tu creías. Esto es muy interesante, ya que a veces no nos damos cuenta de nuestro propio crecimiento y este ejercicio nos ayuda a ser conscientes de ello.

Antes de finalizar este artículo es importante mencionar que hay más factores que influyen y/o afectan al crecimiento profesional, principalmente las conocidas como habilidades blandas (desarrollar relaciones personales, tratar con clientes, actuar con profesionalismo, etc).

Lo que hemos visto en este artículo tiene que ver estrictamente con el ejercicio práctico de tu disciplina, con el quehacer diario, con el arte de tu profesión.

Espero que este articulo te haya servido para tener un poquito más de entendimiento de tu estado actual. Si así fue compártelo con tus amigos 😉

Un abrazo,
@FranciscoAMK