Negocios, Reflexión | 3 de agosto de 2016

Tienes que ganarte el derecho a cobrar caro

Vivimos en una época en donde es muy frecuente escuchar que los profesionales creativos (diseñadores, desarrolladores, ilustradores, fotógrafos, etc) debemos cobrar caro por nuestro trabajo.

Creo profundamente que la labor que realizamos es valiosa y debe ser compensada de manera justa… pero de ahí a cobrar caro existe una gran diferencia.

Hay profesionales que necesitan escuchar y aplicar dicho consejo, porque están haciendo un gran trabajo y no reciben un pago que sea equivalente a su aporte. Sin embargo, para gran parte de los creativos, se trata de un mensaje más dañino que saludable, especialmente para aquellos que están recién comenzando o tienen poca experiencia.

¿Por qué es un mensaje dañino? Te preguntarás.

Simplemente porque todas las veces que he visto o escuchado esta recomendación, no se dice para quienes sí y para quienes no está dirigido. Además, olvidan mencionar que para “cobrar lo que realmente vale tu trabajo”, éste primero debe valer algo.

En otras palabras…

Antes de cobrar precios altos debes ganarte el derecho de poder hacerlo.

Cómo ganarte el derecho

Para llegar al punto en donde puedas cobrar tarifas premium con toda confianza y seguridad, tienes que cumplir con un simple y único requisito: Debes ser jodidamente buena o bueno en lo que haces.

Si la calidad de tu trabajo es promedio, entonces tus precios también deben ser promedio. Si tu trabajo es mediocre, tus precios deben estar a la altura de su mediocridad.

Sé que esto lo he dicho ya en muchas ocasiones, pero vale la pena repetirlo: El hecho de que tengas un título que diga “Diseñador Gráfico” (o cualquiera sea la carrera que estudiaste), no te convierte automáticamente en un profesional de calidad. Eso es algo que solo se consigue con base en la práctica y un espíritu de superación constante.

Debes tener una gran humildad para observar tu trabajo objetivamente y preguntarte si ya estás en condiciones de cobrar precios altos o todavía no.

Si la respuesta es sí, perfecto. Ahora tienes que revaluar tus tarifas y ajustarlas para que estén a la altura de los resultados que entregas. Si la respuesta es no, de igual forma debes revisar tus precios y ver si están en una relación equivalente con tu trabajo.

Aunque tu calidad no sea tan buena, siempre existe la posibilidad de que estés cobrando demasiado barato. Te recomiendo contactar a otros profesionales de tu mismo nivel y, junto con ellos, analizar cuál es el precio más apropiado. También puedes seguir el procedimiento que se indica en este video.

Lo más importante es que nunca dejes de aprender y mejorar el trabajo que realizas. Si lo que haces no es de la mejor calidad, tienes mucho espacio aún par seguir creciendo; mientras que, si tu trabajo ya es bueno, siempre puede ser mejor.

Problemas de cobrar precios altos sin haberte ganado el derecho

Si decides escuchar a las voces que dicen que debes cobrar caro pero tu trabajo aún no está a la altura, puedes acarrear un montón de problemas. A continuación voy a describir algunos de ellos:

Desconfianza

Hay muchos factores que pueden disminuir tu confianza a la hora de cobrar por tus servicios, gran parte de ellos son mentales y hay que trabajar para superarlos.

Ahora bien, si sabes que el precio que estás cobrando no se condice con la calidad que puedes entregar, entonces no hay nada que hacer. La vocecita en tu cabeza que quiere que trabajes de manera honesta y ética no va a dejar de molestarte. Vas a escucharle una y otra vez decir que lo que estás haciendo no es justo.

Cada vez que un potencial cliente te pregunte «¿y por qué tan caro?» tu respuesta no va a ser convincente, simplemente porque ni tú te crees que ese es el precio que realmente vale tu trabajo.

El cliente se sentirá estafado

Nadie quiere pagar caro por un producto o servicio que no lo vale , ni siquiera tú. Pero al aplicar tarifas premium, sabiendo que tu calidad no está a la altura, estás poniendo al cliente en esa situación.

Al hacerlo, estarás consciente de que hay solo dos opciones viables:

  1. El cliente pensará que tus precios son inapropiados y sentirá que lo quieres estafar. Probablemente no te volverá a contactar y habrás perdido una oportunidad.
  2. Si el cliente acepta trabajar contigo, sentirás que te estás aprovechando de la situación y, probablemente, él sentirá lo mismo.

Es mucho mejor y más reconfortante entablar una relación cliente–profesional en donde ambos aportan y reciben de manera equitativa. Esto solo se consigue cobrando un precio honesto.

Los clientes no te elegirán

Ponte en el lugar de el cliente por un momento. Imagina que necesitas diseñar la identidad institucional para un nuevo producto que pronto lanzarás.

En tu escritorio tienes dos cotizaciones. Una de ellas realizada por el estudio Pentagram, quienes han trabajado con marcas de renombre mundial por más de 5 décadas; la otra viene de parte de un diseñador independiente, quien tiene poco más de 1 año de experiencia y solo ha trabajado con pequeñas marcas de su ciudad natal. Si ambas cotizaciones tuvieran el mismo precio ¿Cuál escogerías?

Asumo que no hay duda en que cualquier dueño de negocio inteligente escogería la opción que ofrezca la mejor calidad y seguridad, en este caso, Pentagram.

Este es el problema que pasa cuando subes tus precios de manera indiscriminada: Llega un momento en que tus tarifas te ponen a competir con otros profesionales de un nivel muy lejano al tuyo.

El consejo de “cobrar caro” busca solucionar este mismo problema: evitar que compitas con colegas de un nivel inferior al tuyo. Sin embargo, al aplicarlo sin mediar criterio terminas cayendo en el mismo problema.

Todos merecemos ganancias dignas y justas por nuestro trabajo, de eso no hay duda. Pero no todos nos hemos ganado el derecho de cobrar precios altos o aplicar tarifas premium.

Mi recomendación es que, en lugar de cobrar caro, cobres un precio justo. Un precio que te deje feliz y te permita vivir bien haciendo lo que mejor haces, que sea equivalente a la calidad de tu trabajo y que, al mismo tiempo, permita a tus clientes disfrutar de muy buenos resultados.

Si ese precio justo resulta ser caro para algunas personas, que sea por qué aún no están en condiciones de invertir en un profesional de tu calidad y no porque tus precios están inflados bajo la ideología de que los creativos debemos cobrar caro.

Un abrazo,
@FranciscoAMK