El sueño de todo diseñador: Propuesta aprobada y sin cambios
Imagina esto: estás trabajando con un cliente y debes presentar un diseño. Envías la propuesta, le explicas de qué se trata y de inmediato, dice “¡Me encanta, aprobado!”.
Suena genial ¿no es cierto?
Parece una situación sacada de un cuento, pero realmente es posible, de hecho, esta semana me pasó… Y no es primera vez.
Mira lo que respondió mi clienta luego de ver la propuesta:

¿Quieres saber algo que hace esto más genial todavía? Solamente le presenté una propuesta. No cinco, ni cuatro, ni tres, ni dos. Una.
Como seguramente ya lo habrás imaginado, no te muestro esto para alardear o hacer gala de lo talentoso que soy, porque –aquí entre nosotros– no lo soy. Lo hago, en cambio, para decirte que tú también puedes conseguir el mismo resultado.
Requisitos para una aprobación inmediata
Para poder presentar propuestas que sean bien recibidas y, eventualmente, aprobadas rápido, todo lo que tienes que hacer es cumplir con algunos requisitos:
1. Ser bueno en lo que haces
Lamento decepcionarte, pero ninguno de los tips que yo pueda escribir en este artículo te será de ayuda si no eres buena o bueno en lo que haces (diseñar).
Si tu trabajo no es de calidad y no tienes confianza en él, entregarás propuestas deficientes, sobre las cuales el cliente de seguro sentirá la necesidad de solicitar modificaciones y mejoras.
Si este es tu caso, estudia con cuidado los siguientes puntos e intégralos en tu proceso, pero no olvides concentrarte principalmente en mejorar la calidad de tu trabajo.
2. Definir objetivos claros
Ya hemos hablado de esto en un artículo anterior, pero es necesario volver a mencionarlo. Si no se define un objetivo claro para el proyecto, no habrá certeza sobre las decisiones a tomar.
Más adelante, en los últimos dos puntos, veremos cómo esto se hace tangible.
3. Tener un proceso profesional
Es importante que tengas un proceso definido para los proyectos que realices.
No tiene por qué ser algo complejo o que quite espacio a la libertad creativa sino, por el contrario, puede ser algo bien simple y que sirva a dos propósitos:
- Entregarte toda la información que requieres para poder crear con seguridad.
- Proteger tu creatividad al brindarte el tiempo y el espacio requerido para procesar y desarrollar tus ideas.
Lo que quiero decir con esto, es que debes elaborar y presentar a tus clientes un proceso que indique las etapas del proyecto, el tiempo que será necesario dedicar a cada una de ellas y los requerimientos para iniciarlas y darlas por finalizadas.
Si presentas un proceso claro, tu cliente sabrá cuando es momento de dar feedback y cuándo es momento de dejarte en calma para crear.
4. Escuchar al cliente
A veces los diseñadores nos entusiasmamos tanto con alguna tendencia o idea que se nos haya pegado en la frente que nos dejamos llevar y olvidamos que el trabajo, a final de cuentas, es para el cliente; no para nuestro gusto personal.
Siempre que trabajas con un cliente, se trata de una relación de igual a igual, en donde tú eres la parte experta en diseño y comunicación. El cliente es la parte experta en su negocio y su público objetivo.
Ambas partes tienen igual cantidad de información e ideas que aportar al proyecto. Si el cliente no escucha tus consejos, el diseño será deficiente; pero si tú no escuchas a tu cliente, el resultado también será deficiente, pues no está enfocado en el negocio ni en la audiencia.
5. Crear expectativas realistas
A veces los clientes esperan demasiado de parte de los diseñadores… pero ¿de quién es la culpa?
Ya lo decíamos anteriormente, los clientes no son expertos en diseño, es por eso que nos necesitan a nosotros. Siendo ese el caso, no podemos esperar que ellos tengan claridad de qué es lo que se debe entregar al finalizar un diseño.
Depende de nosotros explicar al cliente qué es lo que recibirá, de qué forma será y dentro de qué plazos. Si no lo haces desde el inicio, corres el peligro de que, a pesar de que hagas un muy buen trabajo, tu cliente quede decepcionado únicamente por tener expectitativas irreales.
6. Fundamentar tu propuesta
No basta con enviar tu propuesta y decir “Adjunto propuesta de diseño”. Tienes que fundamentar tu entrega con seguridad y en base a dos factores:
- Los objetivos del proyecto: Debes explicar a tu cliente por qué las decisiones de diseño que tomaste son las adecuadas para ayudarle a conseguir sus objetivos.
- Los principios del diseño: Es importante que fundamentes tus desiciones en base a los principios del diseño. Decir, por ejemplo, que en la sección de llamado a la acción decidiste usar un mayor nivel de contraste para capturar más intensamente la atención que en las zonas pasivas del diseño, dedicadas principalmente a la entrega de información simple.
7. Guiar el feedback
No basta con simplemente preguntar al cliente qué opina de la propuesta, debes explicarle qué tipo de feedback es útil para el proyecto y cuál no.
Recuerda que el cliente no es experto en diseño y no entenderá por qué te molestas si pide cambiar la tipografía que usaste por comic sans.
Un buen truco es decirle que, por cada solicitud de cambio que haga, te explique de qué manera el aplicarlo ayudará a que el proyecto cumpla con sus objetivos.
Aún puede haber cambios
Aunque cumplas con los 7 puntos mencionados anteriormente, eso no asegura que no habrá ningún cambio posterior a la presentación de la propuesta, pero, al menos, asegura que estarás haciendo el trabajo correcto y las solicitudes serán menores.
Lo que sí puedo asegurarte es que si hay cambios, estos estarán orientados a una mejora del proyecto y no a cumplir con los gustos del cliente o satisfacer las inquietudes creativas del diseñador.
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