Personal, Reflexión | 30 de diciembre de 2015

El 2016 no tendrá objetivos sino direcciones

Ha llegado fin de diciembre y este es un momento que se presta para reflexionar sobre cómo ha ido la etapa que se termina y cómo pretendemos que sea el año que se acerca. De eso se trata este artículo.

Mis objetivos (casi) siempre fallan

Cada año suelo ponerme objetivos y comprometerme a realizar ciertos proyectos, sin embargo, al llegar a diciembre y analizar los logros, es bastante frecuente darme cuenta que sólo he conseguido una fracción de ellos.

No se trata de que no haya puesto suficiente esfuerzo ni que sean cosas que no me interesan, es simplemente porque tengo el mal hábito de ponerme expectativas demasiado altas.

Si eres un optimista igual que yo comprenderás esto: Siempre creo que el mejor escenario posible va a ser el que ocurra, pero la vida una y otra vez se encarga de demostrarme que no es cierto. Aún así sigo soñando.

Toma como un ejemplo el post que escribí por esta misma fecha el año pasado, allí hablaba de un montón de proyectos que pretendía realizar este año, de los cuales pude llevar a cabo solo una fracción.

Por eso este año no quiero tener objetivos, ya que no deseo llegar en diciembre del 2016 y sentir frustración por no haber conseguido todo lo que me propuse. Lo que tendré, en cambio, serán direcciones.

¿Por qué direcciones?

Tener objetivos implica que hay una meta, un punto final al cual queremos llegar y, cuando no llegamos, nos invade la frustración. Sin embargo, las direcciones son mucho más abiertas.

Plantearse direcciones significa que vamos a avanzar hacia un sentido en particular pero sin una meta específica. De este modo, ya sea que avancemos varios kilómetros o un solo paso en aquella dirección, ya será un triunfo.

Mis direcciones para el 2016

Estas son las direcciones en las que quiero avanzar este año:

1. Menos proyectos, más educación

Gracias a los cursos que he creado en estos últimos 2 años he descubierto que no solamente se trata de una faceta que me agrada mucho explotar, sino que también tiene potencial para ser bien rentable. Por eso, este año pretendo sutilmente bajar la cantidad de proyectos en los que trabajo para poner más tiempo y dedicación a la creación de material educativo.

Esto no quiere decir que vaya a dejar de trabajar para clientes, ya que es algo que me gusta mucho, sin embargo, hoy la balanza de mi tiempo está inclinada en un 80% hacia los proyectos de clientes y un 20% hacia los cursos y, esa es una situación que me gustaría equilibrar y es hacia allí a donde quiero apuntar el 2016.

2. Potenciar los ingresos

Para poder complementar y hacer eficiente el camino hacia un mejor equilibrio entre mis facetas de diseñador web e instructor, se hace necesario que también el nivel de ingresos que recibo a partir de mis cursos y productos educativos se maximice.

Hoy en día mi negocio tiene una falencia importante y es que consigo un alto peak de ventas en el lanzamiento de cada curso y posterior a eso las ventas descienden considerablemente, a no ser que haga alguna promoción. Eso es algo que pretendo corregir y tengo varias ideas para ello.

Una de las ideas es crear un curso que solo abra unas 4 veces al año para una cantidad limitada de estudiantes, los cuales accederán a un nivel de feedback y revisiones muy, pero muy personalizado (próximamente te estaré contando más al respecto). De esta forma, con un solo curso, debería tener 4 peaks de ventas en cada año, lo cual es mucho más rentable.

Otra opción es la de dejar de hacer promociones y descuentos, ya que me he dado cuenta que eso puede posicionarme como una “marca de descuentos” y con ese motivo la gente piensa “no voy a comprar ahora, voy a esperar hasta que haga un descuento”. Por eso,ya no haré más rebajas arbitrarias. Como escuché decir a Sean MaCabe, solo usaré los descuentos para premiar la lealtad. Esto quiere decir que los descuentos únicamente existirán para aquellos que compran más de una vez o son tan comprometidos conmigo que se registran primero que nadie en mis productos.

3. Aumentar el alcance

Muy en sintonía con lo expresado antes, este año pretendo aumentar mi alcance, es decir, hacer crecer la audiencia que pone atención a lo que hago, digo o publico.

Por eso, la dirección que tomaré es la de crear más y mejor contenido, tanto para mi blog como para otras plataformas.

Algunas ideas que tengo en este sentido son:

  • Publicar un show semanal en video llamado Huevos Revueltos (comienza la próxima semana ;))
  • Replicar ese mismo show a modo de podcast
  • Escribir artículos de invitado en diferentes sitios
  • Crear un podcast nuevo junto a mi esposa Natalia

Con estas ideas pretendo hacer que mi audiencia aumente considerablemente. No tengo un número específico en mente, pero la idea es que se note bastante el cambio.

4. Branding como diseñador

Mucha gente me escribe y se refiere a mí como un programador o desarrollador, pero no lo soy. Si tuviera que definirme profesionalmente en una palabra, lo más apropiado sería “Diseñador”.

Entiendo por qué la gente se confunde: porque tengo cursos enseñando código. Lo que no saben es que enseño código, porque a mí como diseñador se me hacía muy difícil aprender y por eso quiero hacérselo fácil a mis colegas…

Por eso una de las direcciones que tomaré este 2016 es la de posicionarme correctamente como diseñador y evitar confusiones.

Para esto, enfocaré gran parte de mi contenido a hablar específicamente de diseño y comunicación. Eso además deberá ir de la mano con los temas que trataré en los cursos que están por venir.


Ok, estas son las direcciones hacia donde quiero apuntar. No hay una meta específica, por lo tanto, con que consiga un poquito de avance en cada una de ellas, ya es un gran logro.

Ahora te toca a ti

Ya sabes hacia donde quiero encaminar mi vida profesional, ahora es tu turno de pensar si te plantearás algún objetivo en particular o si, al igual que yo, estarás guiado o guiada por direcciones.

Cuéntame lo que piensas en Twitter 🙂

Un abrazo,
@FranciscoAMK